Textos:
De la redacción de Croquizar. Decir mucho, en pocas líneas
En base a fuentes libres citadas en el artículo

Ninguna torre en América tiene una forma tan radicalmente enfocada hacia la creación de un ambiente sano para la gente que ahí trabaja, simultáneamente con crear condiciones de mejora energética y mejor uso de los recursos naturales.

El edificio de 18 pisos y el anexo de cuatro, demuestran como materiales muy simples pueden ser usados con una nueva mirada que nos hace meditar acerca de la unión entre diseño y medioambiente.

El complejo incluye el anexo ubicado en ángulo recto a la calle, dando marco a un pequeño café, pero el panorama principal lo presenta la torre, una placa vertical ubicada paralela a la calle con 110 metros de largo, 60 metros de alto y 20 de profundidad.

La fachada sur está cubierta por paneles de acero inoxidable con perforaciones, formando una cortina contra el sol que cae hacia la plaza. La fachada norte es completamente diferente: podría confundirse con una inmensa instalación de andamios, tras la cual se despliegan grandes ventanales de piso a cielo en cada nivel.

La grilla de acero que la enmarca, tiene pasarelas de metal en cada piso y está cubierta por 55 hileras de delgadas láminas de vidrio opaco, formando unas aletas. Por encima de toda esta estructura, unos elementos de acero perforado formando un cono hueco sujeto por pilares en forma de V. Estos paneles ocultan los sistemas mecánicos ubicados en la techumbre e incrementan la altura de la placa vertical, con un declive que disminuye de Este a Oeste. La placa es lo suficientemente esbelta como para permitir la llegada de la luz del día al interior de todos los pisos. Esto también permite crear una ventilación cruzada mediante ventanas que se pueden abrir.

Las aletas de vidrio en la fachada norte tienen el mismo propósito de la envolvente de la Sur: evitar el sol directo en los espacios de trabajo, además de filtrar el resplandor de la luz. Es interesante constatar que Mayne aporta en el edificio federal elementos de diseño en la forma, que escapan de la posible simpleza y rigidez que podrían haber tenido los materiales si solo se hubiesen empleado en la función escogida como barreras termales.

La fachada sur cae en cascada desde el techo y se levanta al llegar a la plaza, mostrando la estructura que la sustenta. Mucho más espectacular es el jardín suspendido ubicado en el piso 11. Se trata de un espacio semejante a una caja, de tres pisos de altura, abierto al exterior.Este espacio también se plantea como público, aunque sea necesario pasar por las barreras

Programa: Oficinas
Ubicación: San Francisco – EE.UU.
Autores: Thom Wayne (Morphosis)
Fecha: 2006

Fuente

Fotografía: Carlos A. Montiel Spada

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Geolocalización