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Escribe:
Nicolás Li Calzi
Arquitecto egresado de la Universidad de la República. Especialista en gestión de calidad ISO 9000. Graduado en Accesibilidad y Diseño para Todos. Docente universitario.

“La historia de la ciudad es la de su espacio público. Las relaciones entre sus habitantes y entre el poder y la ciudadanía se materializan, se expresan en la conformación de las calles, las plazas, los parques, los lugares de encuentro ciudadano…”(1)

Las aceras son propiedad del gobierno departamental pero es el propietario del predio frentista a la misma el encargado de su estado de conservación, mantenimiento, etc. así lo expresa el Artículo D.2179 del Digesto Municipal de Montevideo: “Los propietarios de los predios linderos a las vías de tránsito del departamento de Montevideo, están obligados a construir veredas a su exclusivo cargo en los lugares y condiciones que determina este Título, a mantenerlas en buen estado de conservación y a reconstruirlas cuando su estado, a juicio del Municipio, no permita una reparación adecuada. La obligación de reconstruir o reparar, se hace extensiva a las instituciones públicas o privadas que, con motivo o a causa de sus obras, deterioren las veredas, debiendo el Municipio a petición de los interesados, controlar que la reconstrucción se efectúe correctamente. Los usuarios a cualquier título de predios de propiedad municipal serán los obligados a cumplir con lo dispuesto en el inciso anterior.”

Hace algunos meses atrás, en la opinión pública de la ciudad de Montevideo, salió a luz el caso específico de una ciudadana que invadió el espacio público para dar solución a un derecho personal completamente legítimo. En primera instancia, debemos entender que en el espacio urbano no podemos actuar en virtud de solucionar situaciones particulares individuales, sin la debida autorización o estudio del caso. Asimismo está expresado en el siguiente artículo del Digesto Municipal de Montevideo: Artículo D.2194. – Queda prohibida la colocación o construcción de escalones fuera de la alineación de las propiedades, así como cualquier obstáculo que impida la fácil circulación de peatones, sin perjuicio de que, en casos especiales, la Intendencia Municipal pueda autorizar esas construcciones con carácter transitorio.

Por lo que entonces, solo se nos abren dos caminos de actuación:

1. Que el ciudadano solucione su situación a la interna de su vivienda o propiedad, fuera de los límites del espacio público. Por lo que se puede apreciar en el video, su casa cuanta, además del escalón de entrada desde la acera, con dos escalones internos solucionados mediante una rampa (no reglamentaria) pero única solución posible para que de manera asistida pueda bajar y no inviabilizar las habitaciones del frente de la vivienda. De bajarse el nivel del escalón de acceso, no solo inviabilizaría más aún la rampa interna, sino que implicaría reformas en la puerta de entrada, etc. por lo que dejaría la puerta abierta a la solución de adquirir un medio de elevación electromecánico, pero cuyo costo de adquisición y servicios posteriores estimo haría también poco viable la solución.

2. Actuar en el espacio urbano: Por consiguiente, la solución que nos queda es actuar en el espacio de todos de manera transitoria. El carácter transitorio no implica que la solución no sea la adecuada ni constituida por todos los elementos necesarios. Transitorio significa que tendrá la anuencia del órgano de gobierno hasta que dicha situación o tolerancia se extinga.

Si miramos la fachada de la vivienda de frente podemos observar que la puerta de acceso a la vivienda está situada a unos 2 a 3 metros del límite de predio izquierdo y a unos 5 a 6 metros del límite de predio derecho. Si se consulta al Servicio de Ingeniería de Tránsito, mediante el correspondiente expediente, se podrá estudiar la alternativa de cambiar levemente las pendientes naturales de la acera que enfrenta a este predio. De esa manera podemos solucionar el problema de esta ciudadana, nivelando a acera al nivel existente de acceso de la vivienda y eliminando el obstáculo que se constituyó para cualquier ciudadano que transite por ese espacio específico.

En resumen,

“El espacio público define la calidad de la ciudad, porque indica la calidad de vida de la gente y la calidad de la ciudadanía de sus habitantes.” (2)

Las rampas de acceso peatonal a las aceras no son “rampas para minusválidos” ni “rampas para discapacitados”. Son tan solo RAMPAS. Un plano inclinado que permite el acceso de manera continua a diferencia de un cordón.

Debemos comenzar a erradicar en nuestras cabezas colectivas las soluciones particulares para personas particulares.

Aunque tengamos derechos, nuestro ejercicio ciudadano no puede ser realizado de manera inconsulta y lesionando el derecho general de las pautas globales de la ciudad. Vivimos aglomerados en ciudades, con reglas que pueden ser perfectibles y para ello debemos actuar de manera armoniosa con nosotros y con nuestro entorno, seamos sujetos de derecho individuales o colectivizados.

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“La diversidad hace posible el intercambio y tiene como condición que haya un mínimo de pautas comunes – de civismo – que hagan posible la convivencia. “(3)



(1) El espacio público, ciudad y ciudadanía | Jordi Borja, Zaida Muxi | Barcelona, 2000.

(2) Ibídem.

(3) Ibídem.