Textos:
De la redacción de Croquizar. Decir mucho, en pocas líneas
En base a fuentes libres citadas en el artículo

“La idea de casa está vinculada íntimamente a la de un “refugio”. Esta casa es un poco la idea de una caverna cavada en las rocas, un poco como en el vientre de la madre tierra. En el borde de una colina al pie de la cual se encuentra el pequeño pueblo pesquero de San Vitale al borde del lago Lugano. Los elementos más emblemáticos son el hormigón gris de las paredes portantes y el rojo de la pasarela elevada a modo de puente.”

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Arquitectura vernácula

Característicos de esta región son los claros volúmenes de las antiguas construcciones que se elevan sobre los árboles como vestigios de marcas humanas. Además del rotundo templo del siglo XVI en Riva San Vitale, existen también los históricos “Roccoli”, unas torres tradicionales que tan numerosas fueron en el pasado y que, en realidad, eran lugares de caza de aves aunque más tarde se reutilizaron como casas de veraneo. Y es precisamente la combinación de esa impresionante naturaleza con estas básicas construcciones lo que confiere a este cantón una cualidad tan especial.

Durante el pasado siglo, sin embargo, el área a lo largo del sendero que muere en la parcela de los Bianchi ha ido sufriendo un desarrollo urbanístico indiscriminado. Como consecuencia, uno de los principales objetivos para Mario Botta, ya desde muy al principio, fue el de proponer una casa capaz de marcar el límite a la expansión tan descuidada de la aldea y así con ello proteger el bosque.

Debido en parte a la protesta de Botta a través de su poderosa arquitectura, poco después de la construcción de la casa, una nueva ordenanza de planeamiento urbano declaró el entorno como zona verde y de bosque. Por esta razón no se han aprobado más obras en este área y la casa se alza solitaria en este paisaje ahora protegido.

Tras reconocer que, al edificar, uno transforma de forma inevitablemente la naturaleza, Mario Botta aboga por el compromiso de construir espacios humanos agradables. Evidencia de su diálogo con la naturaleza son los carteles de la Oficina de Turismo del Ticino que muestran imágenes de paisajes suizos con las obras de Botta. En el caso de la casa en Riva San Vitale, el arquitecto reinterpretó la tipología vernácula de torre, para así proteger el paisaje a la vez de dar respuesta a sus amigos que deseaban disfrutar las vistas del lago sobre los árboles, además de tener un contacto directo con el terreno.

Construyendo el paisaje

Desde la parte más elevada de la parcela, arranca una pasarela metálica que nos conduce a la casa, que tiene forma de una torre cuadrada de diez metros de lado y trece de altura. Esta fina pasarela subraya, con sus dieciocho metros de longitud, una separación de la vivienda respecto al terreno que la revela como un observatorio de su entorno. Por consiguiente, el sentimiento al cruzar hacia la casa es el mismo al de entrar en el paisaje; cuando nuestra mirada se extiende más allá, hacia la iglesia de Melano, que es el pueblo al otro lado del lago.

Al estar la casa organizada en torno a una escalera central, el recorrido en espiral de la misma nos muestra una sucesión de vistas. Desde la entrada, y en orden descendente, hay un estudio y una terraza superior orientada al este y al lago con las montañas, la planta con el dormitorio de los padres con su espaciosa terraza mirando al sur y la pradera, y entonces la del dormitorio de los niños y su cuarto de juegos.

Todas estas habitaciones están abiertas a un espacio de triple altura, por lo que se comunican visualmente entre sí y con los espacios de abajo, es decir, con el salón y la zona de cocina y comedor. Finalmente, ya al nivel del terreno, hay una bodega y un gran porche abierto directamente al jardín.

La casa es como un volumen tallado con cuatro alzados que responden al entorno en derredor: el lago y la iglesia de Melano, la pradera, los bosques, y el acceso del viejo camino. Cada corte en la fachada enmarca una vista específica y expresa la creencia de Mario Botta en la arquitectura como el diseño de un lugar. Por ello sus fachadas no son simplemente una cuestión de decorar la superficie exterior de un edificio.

Ellas expresan una relación del interior de la casa con los alrededores, con el movimiento del sol, o con una dirección donde existe una construcción histórica; sus fachadas tienen una geometría que responde a la abstracción del paisaje circundante.

Programa: Residencia
Ubicación: Lugano – Suiza
Autores: Mario Botta
Fecha: 1973

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Fotografía: Carlos A. Montiel Spada

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